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lunes, 27 de mayo de 2013

En la Violencia El Silencio No Ayuda; "No Es Hora de Callar"

Pensar en que 245 mujeres son violentadas a diario en Colombia produce escalofríos; más aún, cuando la impunidad contra los victimarios es cercana al 90 por ciento, es decir, casi ninguno que golpea, viola o mata a una mujer es castigado por los jueces del país.
 
 
Profamilia abandera desde hace varios años el programa de atención integral  AVISE, que brinda atención a las personas que han sufrido violencia sexual www.profamilia.org.co/avise Respaldamos de igual manera todas las campañas similares, como la que lidera la periodista colombiana Jineth Bedoya, quien fue víctima hace  trece años de abuso y tortura mientras cumplía su trabajo periodístico. “No es hora de callar”, ha sido apoyada por la ONU y diversas entidades, incluyendo a la Dimayor, rectora del fútbol colombiano, que por primera vez se une a este tipo de actividades en pro de los derechos de las mujeres.
 
 
Precisamente y hablando de fútbol, una de las formas disimuladas de violencia de género es la conocida frase masculina: “parece una nena”, cuando un jugador de balompié no juega como se espera. Patear, llorar o hablar “como una nena” representan el imaginario colectivo de que todo lo que sea femenino es inferior, débil u objeto de burla, y por eso “un macho” no tiene por qué manifestar esa presunta debilidad o falencia.
 
 
Algunas otras frases o actitudes cotidianas que simbolizan o inducen violencia hacia las mujeres son:
 
§  “Calladita es mejor y así se ve más bonita”: frase típica de muchas abuelas que buscan educar a las “buenas niñas” en el arte de callar sin derecho a protestar, discutir o replicar, así la estén maltratando.
 
§  “Una buena mujer pertenece a su casa”: esta afirmación denota la creencia de que las mujeres deben estar relegadas al espacio doméstico, haciendo oficios y atendiendo al marido, mientras que los hombres tienen que salir a la calle y mostrarse libres en todo el amplio y abusivo sentido de la palabra.
 
§  “Arréglate sólo para mí”, le dice el hombre a su pareja: esta es una frase machista que pretende cosificar a la mujer para deleite y uso de su pareja. Si bien una mujer busca mostrarse bonita y agradable para su compañero, no debe ser el único objetivo en su vida: en primer lugar, es ella quien debe sentirse hermosa ante el espejo, y después para su pareja y todas las demás personas de su entorno.
 
§  “Cuando una mujer dice no es que realmente es sí”: con esta creencia se desconoce totalmente la autonomía y decisión de una mujer que realmente le dice no a algo que no desea o no quiere hacer. Muchas violaciones han ocurrido cuando un hombre no atiende la negativa de la mujer ante sus insinuaciones o provocaciones sexuales.
 
§  “Pórtate bien para que no te maltraten”: es decir, la mujer es quien tiene la culpa del maltrato a la que es sometida por su padre,  hermano o  esposo. Con esta frase se perpetúa la creencia de que es ella la provocadora de la violencia a la que es sometida.
 
Reflexionemos acerca de nuestras actitudes, creencias y prejuicios hacia las mujeres que, a veces sin darnos cuenta, las replicamos en nuestras familias y así alimentamos sin querer la violencia de género.

lunes, 18 de marzo de 2013

La mujer, un objeto sexual


Las niñas y adolescentes son las más afectadas en el mercado de tráfico de personas, prostitución y esclavitud sexual. En los pueblos que bordean las carreteras colombianas, decenas de pequeñitas, apenas púberes, son entregadas por sus padres a los conductores de camiones y tractomulas para que éstos las accedan sexualmente a cambio de unos cuantos pesos.


•         UNICEF menciona a Colombia como uno de los veinte países del mundo donde las niñas son forzadas a participar en el conflicto armado, ya sea como combatientes, como esclavas sexuales o cocineras.


•         La prostitución es considerada como una profesión y así merece serlo. Pero no podemos olvidar que la mayoría de las mujeres no entran a la prostitución “porque les gusta”. La pobreza, la falta de oportunidades laborales, la falta de educación primaria, la violencia sexual desde niñas y el maltrato físico, obligan a más del 90% de las mujeres a ingresar al sórdido mundo del comercio sexual.


•         El sueño de muchas mujeres, desde que son niñas, es ser modelos y desfilar en pasarelas internacionales. Esta fantasía es aprovechada por las redes mundiales de trata de personas; según Carlos Andrés Pérez, asesor jurídico del proyecto Lucha contra la Trata de personas de la UNODC (Oficina de ONU contra la Droga y el Delito), tres de cada diez mujeres caen en manos de estas mafias porque son engañadas con el pretexto de convertirlas en grandes modelos.


•         Los medios de comunicación utilizan a la mujer como “gancho sexual” para sus estrategias de comercialización o para los programas “shows”. Se realza la imagen de la ama de casa, esposa u objeto sexual en los comerciales y se esconden o niegan los nuevos roles femeninos; y en las novelas, se enfrenta la mujer virgen, inocente, sacrificada, con la amante, prostituta, despiadada y provocadora, merecedora cada una, de premios en el caso de la primera, o de castigos en el caso de la segunda.


Lo más preocupante de esta situación es que son pocos los avances de las agencias de medios en quitarle a la mujer el rótulo de belleza y objeto sexual que exigen en sus castings.


•         Según cifras del DANE, 1.700.000 niños trabajan en Colombia cuando deberían estar estudiando. Los sectores más críticos son los azucareros, mineros y los servicios domésticos, siendo este último el que más involucra a las niñas a las cuales se les niega su educación y son víctimas potenciales de maltratos y abusos sexuales por parte de sus patronos.


 Con este pequeño recuento de la situación triste que viven millones de niñas, adolescentes y adultas, ¿es conveniente celebrar el día de la mujer sólo con chocolates o flores? ¡Piénselo!