martes, 27 de septiembre de 2011

Madres y Padres, primeros educadores sexuales

Por Nereyda Lacera – Sexóloga Profamilia
tusexologa@profamilia.org.co

• Los embarazos adolescentes han aumentado en los últimos años.
• Cada vez es más temprano el inicio de las relaciones sexuales entre los jóvenes y adolescentes.
• El concepto de sexualidad ha ido cambiando en los últimos tiempos de tal forma que, a veces, los adultos se ven apurados porque no alcanzan a “digerir” ni entender tanta información.

La educación sexual consiste en brindar información y formación sobre los diferentes aspectos de la sexualidad humana, es decir, ilustrar acerca del propio cuerpo y el de los demás, el embarazo y el nacimiento, las relaciones afectivas y sexuales, la menstruación y eyaculación, entre otros conceptos que tienen que ver con la misma sexualidad.

Los padres y personas encargadas de la crianza y educación de los hijos (abuelos, tíos, etc.) son los primeros educadores sexuales y esa obligación no puede delegarse a ninguna otra persona. Por supuesto, algunos podrán decir que no están formados para hablar de sexo con sus hijos o que les avergüenza tocar este tema, pero así como trajeron hijos al mundo, algunos sin programarlos, y asumieron su crianza, de igual manera toca (es un deber) educarlos con responsabilidad.

¿Cómo un padre o madre pueden ser educadores sexuales?

• Reconociendo que la mayoría de padres y madres de hoy no fueron educados sexualmente ya que la educación sexual en otros tiempos Estuvo restringida, silenciada o reprimida.
• Mirando la sexualidad como algo que nace con nosotros, como un elemento de nuestra personalidad que es tan natural y normal como la respiración o la digestión para hablar con más espontaneidad.
• Asistir a talleres para padres que realizan los colegios o escuchar o ver programas sobre sexualidad en la radio o tv, esto sin duda alguna, les ayudará a fortalecer su información sexual y a perder el miedo a conversar con sus hijos e hijas.
• Asesórese con un libro o enciclopedia, con información por internet o acuda a alguien que conozca más sobre estos temas (médico, sicólogo).
• No aplace su autoformación sexual; si usted no se educa, difícilmente podrá educar a sus hijos.
• No delegue ni aplace la información que el niño o niña le pidan. Si lo tomaron de sorpresa con una pregunta para la cual usted no está preparado, dígale al pequeño que usted desconoce el tema pero que va a investigarlo. Por favor, no se le olvide cumplir esta promesa ya que al pequeñín no se le olvidará y si usted no le averigua nada, el niño o niña no le volverán a creer.
• Trate de no escandalizarse ante la curiosidad de los niños. La televisión, el internet, la publicidad y el mismo ambiente donde se desenvuelven los pequeños, brindan mucha información sexual. Así que no es extraño que un chico o chica les hablen a sus padres sobre la masturbación, la homosexualidad o las relaciones sexuales, aún antes de que ellos mismos lo entiendan.
• Procure responder las inquietudes sexuales de sus hijos con formación en valores, tales como la afectividad, la responsabilidad, el cuidado por el cuerpo y el respeto. No tema hablarle a sus hijos sobre sus propios valores, aunque en la adolescencia, posiblemente existirán discrepancias sobre los valores de los padres y los que empiezan a adquirir los jóvenes. Lo importante es que los adultos inculquen sólidos principios en sus hogares que les sirvan de derroteros a sus hijos e hijas.


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