lunes, 20 de mayo de 2013

¿La adolescencia es una porquería?


En dos películas recientes, protagonizadas por adolescentes, he escuchado la frase: “la adolescencia es una porquería”, haciendo referencia a lo difícil y traumática que resulta para millones de chicos y chicas esta etapa de la vida.

 ¿En verdad es tan dura la adolescencia?

Si refrescamos los cambios que suceden en la adolescencia, de tipo físico, sicológico, social, religioso y otros más, podríamos darles la razón a los que afirman que esta transición de la niñez a la adultez coge por sorpresa a los “niños grandes” que,  son niños por cuenta de los papás, o son grandes por cuenta de los propios adolescentes. Es decir, esta etapa del desarrollo humano se convierte en un “tira y afloje” entre los adultos y los jovencitos que se sienten incomprendidos o rechazados por los primeros.

Los recientes casos de violencia en las principales ciudades del país, protagonizados por niños y adolescentes, han puesto el dedo en la llaga de una sociedad que se olvida de sus muchachos y muchachas. Homicidios, hurtos, extorsiones y otros delitos se suman a la creciente cantidad de embarazos tempranos, maltrato intrafamiliar, violencia sexual, reclutamiento forzado de menores y deserción escolar.

Un chico o chica desocupado, que no está estudiando, en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, excluido, abandonado o carente de amor en su casa, es un candidato seguro a delinquir  o a ser engañado o explotado.

La prevención desde la primera infancia es uno de los pilares de una adolescencia sana. Si las condiciones en que viven y crecen los adolescentes son sanas, podremos soñar en un futuro mejor para nuestros chicos y chicas; de lo contrario y si no hacemos algo desde ya, tendremos que aceptar tristemente que la adolescencia “es una porquería”.

jueves, 9 de mayo de 2013

El derecho al aborto: una victoria incompleta

Cada 10 de mayo Colombia cumple un año más, siete en total, de haber legalizado el aborto en tres condiciones:
 
 Cuando hay graves malformaciones del feto que vuelven inviable su vida fuera del útero
 Cuando la salud o la vida de la madre están en riesgo
 Cuando el embarazo es producto de una violación o incesto

Hace siete años la Corte Constitucional abrió las puertas a la autonomía de las mujeres, mujeres que hoy tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos. 

Cuando escuchamos frases como: “la mataron porque manchó el honor de su familia”, nos asombramos ante los lapidarios conceptos que muchas personas tienen acerca del cuerpo femenino. En pleno siglo XXI, pretender que el cuerpo de las mujeres sea propiedad de los hombres, de los gobiernos o de las iglesias, es rayar en el desconocimiento total de los derechos sexuales y reproductivos de ellas, parece que se nos olvidara que también son seres humanos.

El derecho a abortar es sólo una parte del triunfo de millones de mujeres que buscan ser reconocidas como seres libres y autónomos. Pero, existen muchas otras limitaciones a los derechos femeninos apoyados en prejuicios culturales, religiosos, sociales y políticos, que crean barreras indiscutibles, pero no insalvables, para que, por fin, todas las mujeres del mundo gocen de plenas libertades.

 Veamos algunas de esas barreras impuestas a las mujeres:

         Muchos médicos y proveedores de los servicios de salud en nuestro país se niegan a proporcionar abortos legales pese a lo contempla
do por la Corte Constitucional.

         La educación sexual escolar es insuficiente y no enfatiza en las actividades de promoción de una sexualidad libre y responsable ni en acciones de prevención de embarazos no deseados.

         La información al público en general sobre el acceso a un aborto legal es escasa. Se conoce que muchas mujeres van de un hospital a otro, buscando abortar bajo alguna de las tres condiciones permitidas por ley, y encuentran miles de talanqueras para que se les preste el servicio al que tienen derecho. Esta situación conduce a una mayor mortalidad de mujeres que se ven obligadas a recurrir a abortos clandestinos.

         La violencia contra las niñas y mujeres no cesa y más bien aumenta de manera preocupante. Un informe reciente de la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer revela que el 6 por ciento de las mujeres ha sido abusada sexualmente al menos una vez en su vida.

         Según cifras de Profamilia (ENDS, 2011) y del DANE, la mayoría de mujeres abusadas, el 78,4 por ciento vivía en zonas urbanas y el 21,6 por ciento en áreas rurales. Y de esas mujeres, casi la mitad, el 47,4 por ciento, fueron violentadas antes de cumplir los 15 años.

         Las mujeres agredidas en sus casas, sitios de trabajo o estudio, lugares públicos o en cualquier espacio transitado por ellas aumentan las cifras del Instituto de Medicina Legal. En 2012 casi 18.000 víctimas fueron niñas o mujeres, atacadas en más de la mitad de los casos por un familiar, amigo o compañero sentimental. Sin embargo, más preocupante aún son las mujeres que fueron asesinadas en el país.

La situación dramática que viven las mujeres, tanto en Colombia como en el resto del mundo, son producto de una sociedad que desconoce, discrimina y viola flagrantemente los derechos nuestros a ser reconocidas como personas libres, dignas y autónomas. Por eso, el derecho a abortar en nuestro país, es apenas un capítulo más de las luchas femeninas que nos conducirán a la equidad y justicia.

viernes, 26 de abril de 2013

Abuso sexual infantil más cerca de lo que cree! Ayúdenos a erradicarlo


Cuando hablamos de los niños y niñas del mundo infortunadamente tenemos que referirnos también a los abusadores sexuales. Esos adultos que pueden estar al lado de su pequeño familiar, viviendo en la misma casa o, incluso, durmiendo en la misma cama, sin que nadie se percate de su peligrosidad.

Aunque parezca increíble la mayoría de abusadores sexuales infantiles son familiares cercanos al niño o niña. Puede ser el papá, el padrastro, el abuelo, el tío, el hermano o el mejor amigo de todos. No es que debamos vivir paranoicos pero sí debemos estar alertas ante cualquier señal, sutil o evidente, de que algo raro está pasando con el niño o adolescente de la casa.

Muchas veces los padres pecan por “inocentes” hoy queremos invitarnos a que observen, escuchen y detecten los rasgos o señales de un posible abusador sexual. El abuso sexual puede estar sucediendo delante de usted y aún no te has dado cuenta.
 
 
El abusador sexual no tiene “cara de malo o de violador”; si esperas ver esto nunca vas a descubrirlo. Un abusador de niños y niñas puede ser el padre de familia, ejecutivo u obrero, cariñoso y ejemplar, tímido o extrovertido, o bien un líder religioso o comunitario que todo el mundo adora y respeta. Por eso es difícil detectarlo a simple vista.
 
Aunque es difícil encuadrar al abusador en un solo esquema, los expertos han definido el perfil del abusador sexual infantil así:
 
* Hombres heterosexuales y no gays como cree el común de la gente.

* Simpáticos en el trato a los demás, se ofrecen a hacer favores y a cuidar a los pequeños cuando los papás tienen que salir de casa.
 
* Muchos de los abusadores sexuales tratan de buscar oficios que los mantengan cercanos a los niños y niñas: conducir una ruta escolar, entrenar un equipo deportivo, entrar al seminario o a la iglesia, en fin, cualquier profesión o actividad que les permitan tener cerca a los pequeños.

* No es extraño que el abusador infantil demuestre fuertes creencias morales o religiosas y por ello, es posible que un adulto no le crea a su hijo o hija que acusa a esa persona “correcta”.

Recuerde que cualquier persona, hombre o mujer, puede ser un abusador sexual infantil. Esté alerta y no descuide a sus hijos e hijas.

jueves, 11 de abril de 2013

La Mùsica: Otra forma de enseñar Sexualidad

“No voy para la rumba si no hay condón… de pronto me emborracho tomando ron”, dice el estribillo de una canción que compuso Munano, un artista y trabajador social de Cali, que ha impuesto en las redes sociales una novedosa manera de realizar educación sexual.
 
Este cantante de hip hop se muestra preocupado por los jóvenes “que no miden sus impulsos”, según sus propias palabras, que se embarazan desde los 12 años. Su canción hace parte de los conciertos y actividades comunitarias donde se reparten condones mientras los chicos y chicas repiten su canción: “no voy para la rumba si no hay condón…”.

¿Puede lograrse una educación sexual con música?

La música alegra el espíritu, incita a la alegría e invita a compartirla con los demás. Las letras de las canciones de cualquier género, moldean la forma de pensar o de sentir de las personas, de manera inconsciente. Por ejemplo, si uno repite cantando; “esta noche me voy a emborrachar, me voy a emborrachar…”, lo mínimo que uno desea es que llegue la noche para tomar y, quizás, emborracharme.
 
Ese efecto, positivo o negativo, de la música se puede aprovechar para hablar de sexo con los niños y jóvenes. Profamilia ha demostrado que, mediante la música se pueden transmitir mensajes de sexualidad responsable, placentera y libre de violencia; este tipo de educación sexual lúdica lo ha realizado con diferentes artistas, conciertatorios y actividades recreativas y lúdicas con gran contenido educativo.
 
Si un profesor descubre que a sus alumnos les gusta cantar y bailar, no importa el género musical, ¿por qué no le puede sacar provecho a esto? Una actividad musical en una charla o taller de educación sexual será interesante, dinámica – ¡no lo dudo! y provechosa.
 
Si eres creativo, llévales la propuesta a tus estudiantes y escúchalos. Te aseguro que vas a encontrar nuevas formas de abordar temas sexuales sin que los alumnos se aburran ni se distraigan.

 

martes, 2 de abril de 2013

¿Eres agresiva con otras mujeres?



El común de la gente afirma que las mujeres critican, juzgan y condenan más a las mujeres que a los hombres. Si uno analiza el por qué de esa actitud, nos parecería ilógica e incomprensible, en un mundo que subestima, discrimina y violenta precisamente a las mujeres; entonces, ¿ están las mujeres ayudando a envilecer aún más el trato a ellas mismas y a otras mujeres ?



La razón de este artículo no es analizar las causas sicológicas, sociales o culturales que explican dicho fenómeno, lo que se busca con este escrito es invitar a los lectores a detectar esas señales de “misoginia” que demuestran las mujeres con comentarios, gestos o comportamientos. Porque así como lo leen, las mujeres también pueden ser misóginas: odiar, rechazar o discriminar a las mujeres sólo por ser mujeres y no por otra razón más.


·         ¿Alguna vez has preferido que tu jefe o compañero de escritorio sea un hombre  porque las mujeres  son malas jefes o unas compañeras chismosas?


·         ¿Si eres mujer jefe, le aplicas más duro las normas laborales a las subalternas  que a los subalternos hombres?


·         ¿Prefieres a los hombres de tu casa que a las mujeres en cuanto a otorgar privilegios, como darles la mejor porción de comida o dejarlos descansar cuando llegan de la calle?


·         ¿Cómo mujer, insistes en que el primer hijo debe ser un varoncito porque en toda familia se necesita un hombre que la represente con su apellido?


-         ¿Asumes que las mujeres son débiles y por eso no aceptas que tu hermana o amiga te acompañe a hacer diligencias porque si ocurre un incidente en la calle, lo que se necesita es un hombre fortachón y valiente para defenderte?


La misoginia sobrevalora el mundo masculino e incita a despreciar lo femenino. Y las mujeres, en ocasiones, asumimos conductas u opiniones que denotan competencia, envidia o celos hacia nuestro propio mundo.


La fraternidad entre mujeres ha sido llamada sororidad (de “sor”: hermana) y significa que ninguna mujer está jerarquizada y, por lo tanto, ninguna debe “montársela” a otra, porque eso es también violencia. Algunos autores han descrito la sororidad como un pacto político de género en el cual ninguna persona tiene más valor que otra.


Sólo reconociendo a las mujeres como hermanas en la construcción de una nueva sociedad equitativa  en la cual se reconozcan y respeten como mujeres válidas y útiles, se podrà lograr lo que deseamos: el reconocimiento de las mujeres como personas con diversidad de opiniones, criterios y comportamientos, pero iguales en el respeto por los derechos. 

lunes, 18 de marzo de 2013

La mujer, un objeto sexual


Las niñas y adolescentes son las más afectadas en el mercado de tráfico de personas, prostitución y esclavitud sexual. En los pueblos que bordean las carreteras colombianas, decenas de pequeñitas, apenas púberes, son entregadas por sus padres a los conductores de camiones y tractomulas para que éstos las accedan sexualmente a cambio de unos cuantos pesos.


•         UNICEF menciona a Colombia como uno de los veinte países del mundo donde las niñas son forzadas a participar en el conflicto armado, ya sea como combatientes, como esclavas sexuales o cocineras.


•         La prostitución es considerada como una profesión y así merece serlo. Pero no podemos olvidar que la mayoría de las mujeres no entran a la prostitución “porque les gusta”. La pobreza, la falta de oportunidades laborales, la falta de educación primaria, la violencia sexual desde niñas y el maltrato físico, obligan a más del 90% de las mujeres a ingresar al sórdido mundo del comercio sexual.


•         El sueño de muchas mujeres, desde que son niñas, es ser modelos y desfilar en pasarelas internacionales. Esta fantasía es aprovechada por las redes mundiales de trata de personas; según Carlos Andrés Pérez, asesor jurídico del proyecto Lucha contra la Trata de personas de la UNODC (Oficina de ONU contra la Droga y el Delito), tres de cada diez mujeres caen en manos de estas mafias porque son engañadas con el pretexto de convertirlas en grandes modelos.


•         Los medios de comunicación utilizan a la mujer como “gancho sexual” para sus estrategias de comercialización o para los programas “shows”. Se realza la imagen de la ama de casa, esposa u objeto sexual en los comerciales y se esconden o niegan los nuevos roles femeninos; y en las novelas, se enfrenta la mujer virgen, inocente, sacrificada, con la amante, prostituta, despiadada y provocadora, merecedora cada una, de premios en el caso de la primera, o de castigos en el caso de la segunda.


Lo más preocupante de esta situación es que son pocos los avances de las agencias de medios en quitarle a la mujer el rótulo de belleza y objeto sexual que exigen en sus castings.


•         Según cifras del DANE, 1.700.000 niños trabajan en Colombia cuando deberían estar estudiando. Los sectores más críticos son los azucareros, mineros y los servicios domésticos, siendo este último el que más involucra a las niñas a las cuales se les niega su educación y son víctimas potenciales de maltratos y abusos sexuales por parte de sus patronos.


 Con este pequeño recuento de la situación triste que viven millones de niñas, adolescentes y adultas, ¿es conveniente celebrar el día de la mujer sólo con chocolates o flores? ¡Piénselo!

jueves, 7 de marzo de 2013

La impunidad: un problema más en contra de las mujeres


La historia de las mujeres a lo largo de muchos siglos ha sido de injusticia, violencia y subestimación de sus derechos. Es por eso que el Día de la Mujer es reconocido como una fecha para celebrar la conquista de grandes logros pero también para concientizarnos de que aún falta mucho trabajo por hacer en pro de la dignidad de más de la mitad de la población mundial.


Uno de los grandes problemas y quizás el que mayormente afecta a las mujeres de todo el mundo, es la violencia contra ellas y la falta de sanciones contundentes a los victimarios. En nuestro país, a pesar de que se ha avanzado en leyes que castigan a los agresores de mujeres, muchas veces esas mismas leyes no se aplican.  


El problema de impunidad contra la violencia de género lo comparte nuestro país con el resto de la comunidad de Latinoamérica y el Caribe. La directora de la campaña “Únete” de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Nadine Gasman, afirmó a los medios que “tenemos una región (latinoamericana y caribeña) donde hay violencia extrema pero también unos estados que no están cumpliendo con sus obligaciones de protección de las mujeres, de sanción a los responsables y de reparación a las víctimas”.


La Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Profamilia (ENDS, 2010) reporta la cifra vergonzosa de un 37 por ciento de mujeres que admitieron ser víctimas de maltrato por parte de su pareja, incluyendo al ex-novio o ex-esposo, con conductas que van desde el zarandeo, golpes con la mano o con algún objeto, amenazas con armas o intento de homicidio.


Ángela Robledo, representante a la Cámara declaró recientemente: “lo que he visto es que hay un enorme desconocimiento de las mujeres y de las adolescentes en cuanto al conjunto de leyes que tenemos. En segundo lugar, que los fiscales, jueces y comisarios de familia no tiene un debido conocimiento y por eso la ley no actúa de manera pertinente y eficaz”. Y agrega: “Tampoco es verdad que no queramos denunciar, lo que pasa es que no hay una institucionalidad preparada”.


El informe Forensis del Instituto de Medicina Legal reporta en un 11% el aumento de la violencia sexual entre 2010 y 2011, siendo las niñas entre 10 y 14 años las más afectadas con 7.304 casos.


La Corte Constitucional ha establecido que “la violencia sexual contra la mujer es una práctica habitual, extendida, sistemática e invisible en el contexto del conflicto armado colombiano” (Auto 092/2008), a propósito de la preocupación que han expresado varios organismos internacionales acerca de la doble violencia que viven las mujeres desplazadas: la expulsión de sus hogares y territorios sumada a la violencia doméstica y sexual que sufren, tanto de sus parejos como de los actores armados.


Noticias recientes de otro caso de violación y empalamiento en Bogotá y el presunto suicidio de Angélica Bello, una líder comunal que fue desplazada, violada y torturada junto con sus hijas hace unos años, nos obligan a hombres y mujeres a seguir luchando por los derechos de las mujeres. Y uno de esos derechos es que sean capturados y castigados ejemplarmente los responsables de la violencia y abuso hacia ellas.


Como lo anotó Marcelo Pollack, investigador sobre Colombia de Amnistía Internacional, “al no investigar efectivamente la violencia sexual contra la mujer, las autoridades de Colombia transmiten a los perpetradores el peligroso mensaje de que pueden seguir violando y cometiendo abusos sexuales sin temor a las consecuencias”.

lunes, 18 de febrero de 2013

La sexualidad de los que tienen cáncer


Este es el mes en que el mundo entero se dedica a promover cientos de campañas contra el cáncer y Profamilia no se queda atrás. El interés se centra en concientizar a la gente de que el cáncer no es un “mal” como se le ha conocido durante mucho tiempo y que, por lo tanto, no se tiene por qué ocultar un diagnóstico que, si bien es cierto trae incertidumbres, duelo y pensamientos ligados a la muerte, no tiene por qué ser necesariamente así.


Pocos tratados científicos hablan sobre la sexualidad de las personas que tienen cáncer. Los que trabajamos la Sexología nos preocupamos sobre la manera como los pacientes oncológicos manejan su autoestima o sus relaciones de pareja, para citar sólo dos situaciones que se alteran cuando se enfrentan a la noticia de su enfermedad y a todo lo que viene después.


Se conoce que un individuo que tiene cualquier tipo de cáncer siente que se resquebraja su valía y confianza. Surge en ellos la pregunta: “¿por qué me ocurre a mi?” y con ese choque emocional se desencadenan sentimientos de tristeza, pesimismo, rabia y miedo.


Los procedimientos de cirugía, radioterapia y quimioterapia van a producir diferentes grados de incapacidad física, breve o prolongada, que pueden ir quitando el deseo sexual y causar disfunciones sexuales tanto en hombres como en mujeres. Sumado a ello, los cambios corporales resultantes de los tratamientos oncológicos, tan “simples” como la caída del cabello o tan radicales como una mastectomía o la amputación de un miembro, dejan a la autoestima y autoimagen del enfermo estrelladas contra el piso.


Si se tiene pareja y dependiendo del apoyo brindado al paciente con cáncer, pueden surgir peleas o rechazos por la rabia contenida, sensación de abandono o la vergüenza de mostrar un cuerpo cambiante. Es importante por esto ofrecer consejería tanto a la pareja como al resto de la familia para que le brinden toda la ayuda necesaria al enfermo sin estigmatizarlo ni tratarlo con compasión o lástima. Recordemos que toda persona que tiene cáncer tiene todo el derecho de luchar por sanarse.


Dependiendo de la localización del cáncer y sus efectos neurológicos o vasculares, aparece en el hombre la disfunción eréctil o imposibilidad de iniciar o mantener una erección; vale la pena recordar que un gran número de hombres se recuperan sexualmente después de terminar el tratamiento oncológico lo que corrobora el efecto sicológico que influye poderosamente en su desempeño sexual.


Otros pacientes pueden reportar disminución en la intensidad del orgasmo al eyacular o ausencia de eyaculación, llamado “orgasmo seco”, especialmente cuando ha habido irradiaciones en la zona pélvica.


Las mujeres afectadas con cáncer localizado en la pelvis se pueden quejar de falta de lubricación, dolor durante la penetración y estrechez vaginal. Igualmente, cuando aparece la menopausia prematura como resultado de los tratamientos que se le practican, consultan por sequedad en la vagina y bajo deseo; pocas de ellas ven alterada su capacidad orgásmica.


El deseo sexual puede alterarse en hombres y mujeres por el cansancio, la debilidad, la pérdida del apetito y otras molestias físicas, sumado al miedo a que le lastimen una zona corporal recién operada o irradiada, o a la pena de mostrarse desnudo y que su pareja no acepte su nuevo cuerpo.


El cáncer lastima fuertemente a la sexualidad, entendiendo a ésta como el disfrute, la alegría y la esperanza. Si no se trabajan la autoestima, el erotismo, la seguridad y confianza propias, difícilmente estos pacientes van a fortalecerse para vencer sus miedos, ansiedades y duelos.

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Es tan malo ser mujer?



“Mariana solo tiene 14 años, pero ya está “prometida”. Dentro de dos días será la ceremonia y está tan asustada que apenas acierta a sonreír. Vive en un pequeño pueblo llamado Sare Yoba en la región de Kolda, al sur de Senegal. Igual que sus vecinas y amigas ha sufrido la mutilación genital femenina. En este país está prohibida desde 1999, pero el peso de la tradición es muy fuerte, así que las madres se llevan a las niñas a Gambia o Guinea y aprovechan para practicarles allí la ablación*.”



Así comienza la nota que publica el diario El País de España donde da a conocer una cifra escalofriante: 70 millones de mujeres africanas han sufrido la ablación y en una treintena de países del continente se sigue practicando a diario, sobre todo en Somalia, Eritrea o Yibuti donde el 90% de mujeres han sufrido la mutilación de sus genitales.


*La mutilación genital femenina o ablación es la extirpación total o parcial de los órganos genitales externos, realizada con fines religiosos, culturales o por cualquier otra razón de carácter patriarcal basada en el desconocimiento de los derechos de las mujeres.


La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha hecho múltiples llamados a la comunidad internacional para erradicar esta práctica que viola los derechos humanos fundamentales y pone en peligro la salud de más de 3 millones de niñas y mujeres que se someten a la práctica anualmente.


Las complicaciones de la ablación incluyen dolor agudo (muchas veces es practicada sin anestesia), conmoción, hemorragia, infecciones, ulceraciones, retención de orina, lesiones de los tejidos adyacentes y hasta la muerte. Sin contar los traumas sicológicos y las disfunciones sexuales que padecen estas mujeres durante toda sus vidas.


La ablación femenina constituye uno de los peores crímenes de género que existe en  el mundo y se une a la triste situación de millones de mujeres que también sufren violencia doméstica, violaciones, esclavitud sexual, matrimonios forzados, homicidios o quemaduras por negarse a casarse temprano e incluso, obligación de guardar luto toda la vida cuando enviudan porque “les trajeron mala suerte a sus maridos muertos.

viernes, 1 de febrero de 2013

El cáncer, un enemigo que se puede combatir


En nuestro país cada año unos 60.000 colombianos desarrollan un cáncer y aproximadamente 34.000 mueren por algún tipo de tumor maligno. Se calcula, según la Liga Colombiana contra el Cáncer que en esta década alrededor de 750.000 colombianos desarrollarán un cáncer y 450.000 morirán por esta causa.




El cáncer de cuello uterino y el de mama son las principales causas de cáncer en la mujer según la ENDS, 2010, última encuesta realizada por Profamilia, esta, revela que el cáncer de mama ocupó el primer lugar con cerca de 7.000 nuevos casos cada año seguido por el cáncer de cuello uterino con 5.600 casos nuevos cada año.

En la mortalidad por cáncer, el cáncer de cuello uterino continúa ocupando el primer lugar en muchos departamentos y se estima que las tasas de mortalidad para ambos cánceres están en 10 muertes por cada 100.000 mujeres. (ENDS, 2010).

En el caso de los hombres, el cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común entre los colombianos, además del cáncer de piel. Se calcula que para este año habrá cerca de 6.500 nuevos casos de cáncer de próstata y que unos 3.000 hombres morirán por esta enfermedad. Según las cifras que maneja la Liga Colombiana contra el Cáncer, la mortalidad por este cáncer se ha triplicado en los últimos 30 años.


Dentro de los tipos de cáncer que afectan la salud sexual y la salud reproductiva encontramos el cáncer de testículo. Este es el cáncer más frecuente en hombres entre 15 y 35 años y su pronóstico depende de su detección temprana. El urólogo de Profamilia, Dr. Fabián Hernández, asegura que en todas las campañas de publicidad se promueve el autoexamen de senos pero no se menciona el autoexamen testicular para detectar precozmente este tipo de cáncer y asegura que es muy importante hacerlo. 


El panorama mundial no deja de ser menos preocupante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al cáncer como una de las principales causas de muerte en todo el mundo;  se estima que unas 7.6 millones de personas mueren cada año por esta patología y se proyecta que para 2030 la cifra aumente a 11.5 millones.


La OMS alertó que los tipos de cáncer que ocasionan mayor número de defunciones anuales son de pulmón (1.37 millones), estómago (736 mil), hígado (695 mil), colon (608 mil), mama (458 mil) y Càncer de Cuello Uterino (275 mil).


La OMS afirma que el 30 por ciento de las muertes por cáncer se deben a factores de riesgo prevenibles o modificables: índice de masa corporal elevado (léase sobrepeso u obesidad), ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y de alcohol.


Las infecciones virales, hepatitis B (VHB) y C (VHC) y virus de papiloma humano (VPH) son responsables de 20 por ciento de decesos por cáncer en los países de ingresos bajos y medios. De hecho, la vacunación contra el VPH se considera actualmente como la medida más efectiva, junto con la citología vaginal para prevenir el cáncer de cuello uterino en las mujeres.


Además de los factores de riesgo prevenibles, diferentes estudios han evidenciado que la inequidad en el acceso a los servicios de salud, la pobreza y la limitación de los recursos tecnológicos, impiden un diagnóstico y tratamiento adecuados que permitan realmente disminuir la mortalidad por cáncer. La conjunción de campañas masivas de salud con la mejoría en la prestación de servicios a toda la población, serán las armas más contundentes para combatir el flagelo del cáncer.

Màs informaciòn en: www.profamilia.org.co

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