Mostrando entradas con la etiqueta bisexuales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bisexuales. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de mayo de 2014

La homofobia abre las puertas a la violencia

Un año atrás no se sospechaba en absoluto que la situación de intolerancia contra la comunidad LGBTI iba a aumentar peligrosamente, en vez de reducirse. El hostigamiento y los ataques por homofobia en todo el mundo preocupan a diversas entidades, como Amnistía Internacional, que presenta un amplio informe sobre la violación de los derechos humanos de una amplia proporción de personas.

Actualmente, son 77 países en el mundo que "prohíben" la homosexualidad, 38 de ellos como:  África  y otros países más están esperando la aprobación de similares represiones por parte de las autoridades gubernamentales. En el informe de AI (Amnistía Internacional), llamado Making Love a Crime: Criminalization of same-sex conduct in sub-Saharan Africa, se revela el alarmante avance de la penalización de “los actos homosexuales” en todo el continente, donde diversos gobiernos intentan introducir, incluso, la pena de muerte.

En otros lugares del mundo, la situación no es diferente. En Rusia, se aprobó hace algunos meses el castigo para los que hagan propaganda homosexual para los menores de edad, incluyendo las charlas educativas, fiestas, o manifestaciones afectivas en público como darse un beso.

La ONU, a través de la administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Helen Clark, se ha manifestó en el sentido de que los pueblos no pueden avanzar en su desarrollo “si la vida de las personas está definida por la desigualdad, la exclusión y políticas que les tratan como por debajo de sus iguales”.


En Colombia, la homofobia es similar que en el resto de América Latina, aunque se revelan algunos avances en las leyes que, desafortunadamente, no están en armonía con la práctica cotidiana. El informe Colombia: Situación de derechos humanos de la población LGBTI, presentado por Colombia Diversa al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, afirma que los derechos de la población LGBTI, “no son solo irrespetados sino que no les son garantizados, en la medida en que en la práctica, las autoridades judiciales y administrativas muchas veces anteponen sus visiones prejuiciadas al momento de aplicar la ley y/o desconocen las necesidades propias y derechos de esta población”.

Curiosamente, la tecnología está ayudando a denunciar las sistemáticas violaciones de los derechos de la población LGBTI. Las redes sociales mueven más de 2 millones de “like” en las fechas en que se reivindican los derechos de estas personas; por supuesto, ese apoyo cibernético ayuda mucho, pero se necesitan algo más que “like” en el facebook para mejorar la situación de millones de personas que son rechazadas y maltratadas por su orientación o identidad sexuales.

viernes, 3 de enero de 2014

La resistencia a pensar diferente

Después de conocer los resultados del último estudio de la Secretaría de Planeación de Bogotá que revela que el 45 por ciento de las personas creen que los LGBTI son un riesgo para la sociedad, nos preguntamos qué ocurre cuando una sociedad que se dice moderna, sigue aferrada a prejuicios dañinos a pesar de los avances científicos que hay sobre la homosexualidad.

Las personas que contestaron dicha encuesta consideran un riesgo la existencia de los LGBTI porque van contra la moral y las costumbres, la idea de Dios y de familia. Lo contradictorio de esto, es que la mitad de los encuestados, nunca han conocido ni interactuado con un miembro de
la comunidad LGBTI. ¿Cómo se explica esto?

Los medios de comunicación replican todos los días que la homosexualidad dejó de ser una enfermedad desde hace muchos años, y que por lo tanto, no es contagiosa ni anormal. Sin embargo, muchas personas, incluso personajes de alto rango intelectual, continúan afirmando todo lo contrario; ¿es tan difícil cambiar de creencia o pensamiento?

Los sicólogos han tratado de exponer las razones que llevan a las personas a resistirse a nuevos pensamientos o creencias. Recordemos cómo ha sido la lucha en la historia de la humanidad para aceptar que los indígenas, los gitanos y negros, son iguales a los blancos. O que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres. O que los pobres deben ejercer iguales derechos civiles que los adinerados.

Dijo sabiamente el poeta español Antonio Machado: “Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo lo que no les cabe en la cabeza”. ¿Es posible que el rechazo a los homosexuales y trans sea sólo obstinación?

Los estudios que analizan la resistencia al cambio, ofrecen varias explicaciones, entre ellas, aquella que afirma que uno se siente más cómodo identificándose con lo que ya está aceptado por todo el mundo; es decir, si todos piensan que los gays son unos depravados, entonces yo pienso y me identifico con la mayoría, y así no pierdo mi zona de confort.

Las creencias religiosas y morales también originan fuertes resistencias a la aceptación de la homosexualidad, a veces por convicción propia y, otras por un seguimiento fiel al líder que cuestiona y condena a los LGBTI, a pesar de la compasión y bondad que pregonan en sus prédicas.

Dice un escrito anónimo: Quien rechace, condene o agreda a los LGBTI es un iluso, un mentiroso, un ignorante o quizás sus miedos lo hacen pensar o actuar así. ¿Qué opinas de esto?

viernes, 23 de agosto de 2013

Día Nacional Contra la Homofobia - ¿Cómo vencerla?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define homofobia como la aversión obsesiva hacia las personas homosexuales, traduciéndose en gestos, palabras o comportamientos de odio, discriminación, insultos y agresiones a los sexodiversos, es decir, los gays, las lesbianas, los bisexuales, los transexuales e intersexuales (LGBTI).

En palabras de Vladimir Seijas, activista de la Liga por los Derechos de los Sexodiversos de Venezuela, la homofobia tiene un punto de partida: la cultura machista, que se propaga a través del chiste facilón que descalifica mediante la burla. Agrega: “lamentablemente somos machistas patriarcales, y en esto sale perjudicado el niño o el sexodiverso que tiene modales diferentes y es objeto de burlas en su casa o en la escuela”.

Quizás en algún momento, todos hemos sido homofóbicos debido a la educación que recibimos y a la tradición cultural en la que estamos inmersos. En palabras cortas, la homofobia no es innata, la aprendemos desde que somos pequeños, tanto en la casa como en la escuela, en la calle con los amigos, en los medios de comunicación y en la iglesia, con la sociedad misma.

Así como la humanidad ha ido venciendo los prejuicios e inequidades contra los gitanos, los indígenas, los negros y las mujeres – aunque falta mucho todavía, vale la pena confesarlo – es deber de todos nosotros, aceptar que los sexodiversos tienen iguales derechos que los heterosexuales.

Los sexodiversos no son enfermos ni pervertidos. Son personas, seres humanos, que sienten, aman y sufren como el resto de la humanidad, y que necesitan llevar una vida digna y libre de críticas y amenazas por su orientación o identidad sexual.

 ¿Cómo vencer la homofobia?

1. Infórmate sobre el concepto de sexualidad ya que esta tiene diferentes matices y no sólo es en blanco y negro; los sexodiversos forman parte de ese arco iris de la sexualidad humana.

2. Debemos educar a niños y niñas, en las casas y las escuelas, acerca de la diferencia y el respeto por la misma. Yo no soy igual al otro y seremos tolerantes y respetuosos con los demás, no importa su condición sexual, racial, social o de género.
 
3. Cualquier familia puede tener una persona sexodiversa en secreto y que no sale del closet por miedo a las reacciones que puedan generarse. Piensa que eso puede estar pasando en la tuya y que tus comentarios de burla o rechazo pueden estar lastimándole.

Nuestras actitudes diarias ayudan a construir una sociedad más justa y equitativa; un aporte nuestro, por más pequeño que sea, a mejorar las condiciones de vida de los demás, será determinante en lograr esa sociedad que queremos. Recuerden: La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí.

miércoles, 3 de julio de 2013

Cada día son menos encerrados en el clóset

No es fácil ser homosexual o trans a pesar de los avances importantes que se vienen presentando en todo el mundo con respecto al reconocimiento de los derechos de la población LGBTI (lesbianas, gays, transexuales e intersexuales).
 
Admitir la propia orientación o preferencia sexuales, y después, vencer el miedo a ser rechazado por la familia y amigos, no son tareas para nada fáciles. Las actitudes, los prejuicios y las creencias homofóbicas aún persisten en todas las regiones del mundo, y contra todo eso es que tienen que seguir luchando los diversos sexuales.
 
No todo el mundo está obligado a salir del clóset, como se le dice popularmente a quien decide mostrar ante la sociedad sus preferencias u orientación sexuales. Pero aquella persona que desee darle la cara a la sociedad y mostrarse abiertamente sin necesidad de esconderse, se le recomienda algunos tips que le facilitarán las cosas.
 
1.       Busque un confidente que no lo juzgue ni se escandalice. Puede ser un amigo o familiar que conoce su diversidad sexual desde hace mucho tiempo, pero, otros han vivido un calvario desde que eran niños porque todos lo rechazaban; si fue así, revise  si alguien cercano a usted puede servir de  colchón amortiguador de los golpes que la sociedad le ha dado.

2.       Si va a reunir a sus padres o a su familia para confesarles su diversidad sexual, no lo haga en ocasiones especiales como el día de la madre, un cumpleaños o la navidad. Busque otra fecha para hacerlo y sin mezclas de alcohol o drogas porque resulta contraproducente.

3.       No llore ni se muestre dramático cuando les cuente a lo
s demás su orientación o preferencias sexuales; usted no es menos que nadie ni tiene que asumir culpas. Conserve la calma.

4.       Si cree que alguno puede reaccionar con violencia, hágase acompañar de alguien que le apoye y pueda actuar como moderador.

5.       Al contarle a sus padres, no es necesario que tenga que hacerlo con el resto de la familia. Quizás los abuelitos, los tíos o primos, no sean tan comprensivos como su papá o mamá, y no vale la pena regar como pólvora su confesión.

6.       Si tiene una pareja, no la presente enseguida. Espere contar las cosas poco a poco para que sus familiares o amigos vayan digiriendo con tranquilidad lo que usted les ha contado.
 
7.       Lo importante es que usted tenga una alta autoestima y se acepte tal como es. Si después de salir del clóset, los suyos lo insultan y rechazan, por más doloroso que sea, no tiene por qué llevarlo a una depresión enfermiza. Mantenga la cabeza erguida y ármese de valor para seguir adelante con su propia vida, buscando su propia felicidad.

miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Homofobia? No a la discriminación

El próximo 23 de agosto se celebra el Día Nacional de la No Homofobia, la ocasión perfecta para recordar discriminar, odiar, rechazar y perseguir a los homosexuales y trans, es tan dañino como odiar o rechazar a los indígenas, los negros, los gitanos, las mujeres, por ser "diferentes" a los demás.
Homofobia es la aversión o rechazo a los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transgeneristas. Un estudio realizado en Colombia por la Universidad Pedagógica y la Corporación Promover Ciudadanía revela un preocupante panorama de homofobia en los colegios colombianos: siete de cada diez estudiantes de secundaria discrimina, condena o agrede físicamente a sus compañeros de clase por su orientación sexual diversa.


Las creencias negativas sobre la homosexualidad y otras formas de diversidad sexual alimentan la homofobia. Muchos piensan que los homosexuales son personas con anomalías biológicas o sociales, que son producto de violaciones en su infancia o que son “unos sinvergüenzas”, como lo expresó con rabia un profesor en mi consulta.


No se deja de ser homofóbico de un día para otro, pero si conocemos más sobre la homosexualidad con lecturas serias, películas o conferencias; podremos ser tolerantes y respetuosos con todas aquellas personas – incluyendo a nuestros hijos, hermanos, padres o amigos – que están incluidas en el amplio espectro de la orientación sexual.

¿Cómo sé que soy homofóbico(a)?


Hay muchos cuestionarios para indagar si somos homofóbicos(as) o no. Estas son preguntas sencillas que te ayudarán a reflexionar sobre el tema:


• ¿Crees que la homosexualidad es una enfermedad?
• ¿Los homosexuales tienen derecho a amarse y conformar una pareja?
• ¿Dejarías a tus hijos o hijas bajo el cuidado de un gay o lesbiana?
• ¿Apoyarías a los padres de familia que piden expulsar a un profesor gay del colegio donde estudian tus hijos?
• ¿Los homosexuales deben salir del clóset?
• ¿Qué opinas acerca de que los homosexuales puedan casarse y tener hijos?
• ¿Cómo reaccionarías si te enteras de que un familiar o tu mejor amigo o amiga son homosexuales?


La mejor manera de combatir la homofobia es educándonos en sexualidad, entendiendo a ésta como la expresión libre y espontánea de expresar nuestros sentimientos, opiniones, deseos y comunicación con los demás. Si seguimos pensando que la sexualidad es en “blanco y negro”, o que es “mala o buena”, estaremos negando el  derecho de las personas a vivir en equidad, justicia y respeto.