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viernes, 23 de agosto de 2013

Día Nacional Contra la Homofobia - ¿Cómo vencerla?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define homofobia como la aversión obsesiva hacia las personas homosexuales, traduciéndose en gestos, palabras o comportamientos de odio, discriminación, insultos y agresiones a los sexodiversos, es decir, los gays, las lesbianas, los bisexuales, los transexuales e intersexuales (LGBTI).

En palabras de Vladimir Seijas, activista de la Liga por los Derechos de los Sexodiversos de Venezuela, la homofobia tiene un punto de partida: la cultura machista, que se propaga a través del chiste facilón que descalifica mediante la burla. Agrega: “lamentablemente somos machistas patriarcales, y en esto sale perjudicado el niño o el sexodiverso que tiene modales diferentes y es objeto de burlas en su casa o en la escuela”.

Quizás en algún momento, todos hemos sido homofóbicos debido a la educación que recibimos y a la tradición cultural en la que estamos inmersos. En palabras cortas, la homofobia no es innata, la aprendemos desde que somos pequeños, tanto en la casa como en la escuela, en la calle con los amigos, en los medios de comunicación y en la iglesia, con la sociedad misma.

Así como la humanidad ha ido venciendo los prejuicios e inequidades contra los gitanos, los indígenas, los negros y las mujeres – aunque falta mucho todavía, vale la pena confesarlo – es deber de todos nosotros, aceptar que los sexodiversos tienen iguales derechos que los heterosexuales.

Los sexodiversos no son enfermos ni pervertidos. Son personas, seres humanos, que sienten, aman y sufren como el resto de la humanidad, y que necesitan llevar una vida digna y libre de críticas y amenazas por su orientación o identidad sexual.

 ¿Cómo vencer la homofobia?

1. Infórmate sobre el concepto de sexualidad ya que esta tiene diferentes matices y no sólo es en blanco y negro; los sexodiversos forman parte de ese arco iris de la sexualidad humana.

2. Debemos educar a niños y niñas, en las casas y las escuelas, acerca de la diferencia y el respeto por la misma. Yo no soy igual al otro y seremos tolerantes y respetuosos con los demás, no importa su condición sexual, racial, social o de género.
 
3. Cualquier familia puede tener una persona sexodiversa en secreto y que no sale del closet por miedo a las reacciones que puedan generarse. Piensa que eso puede estar pasando en la tuya y que tus comentarios de burla o rechazo pueden estar lastimándole.

Nuestras actitudes diarias ayudan a construir una sociedad más justa y equitativa; un aporte nuestro, por más pequeño que sea, a mejorar las condiciones de vida de los demás, será determinante en lograr esa sociedad que queremos. Recuerden: La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí.

miércoles, 3 de julio de 2013

Cada día son menos encerrados en el clóset

No es fácil ser homosexual o trans a pesar de los avances importantes que se vienen presentando en todo el mundo con respecto al reconocimiento de los derechos de la población LGBTI (lesbianas, gays, transexuales e intersexuales).
 
Admitir la propia orientación o preferencia sexuales, y después, vencer el miedo a ser rechazado por la familia y amigos, no son tareas para nada fáciles. Las actitudes, los prejuicios y las creencias homofóbicas aún persisten en todas las regiones del mundo, y contra todo eso es que tienen que seguir luchando los diversos sexuales.
 
No todo el mundo está obligado a salir del clóset, como se le dice popularmente a quien decide mostrar ante la sociedad sus preferencias u orientación sexuales. Pero aquella persona que desee darle la cara a la sociedad y mostrarse abiertamente sin necesidad de esconderse, se le recomienda algunos tips que le facilitarán las cosas.
 
1.       Busque un confidente que no lo juzgue ni se escandalice. Puede ser un amigo o familiar que conoce su diversidad sexual desde hace mucho tiempo, pero, otros han vivido un calvario desde que eran niños porque todos lo rechazaban; si fue así, revise  si alguien cercano a usted puede servir de  colchón amortiguador de los golpes que la sociedad le ha dado.

2.       Si va a reunir a sus padres o a su familia para confesarles su diversidad sexual, no lo haga en ocasiones especiales como el día de la madre, un cumpleaños o la navidad. Busque otra fecha para hacerlo y sin mezclas de alcohol o drogas porque resulta contraproducente.

3.       No llore ni se muestre dramático cuando les cuente a lo
s demás su orientación o preferencias sexuales; usted no es menos que nadie ni tiene que asumir culpas. Conserve la calma.

4.       Si cree que alguno puede reaccionar con violencia, hágase acompañar de alguien que le apoye y pueda actuar como moderador.

5.       Al contarle a sus padres, no es necesario que tenga que hacerlo con el resto de la familia. Quizás los abuelitos, los tíos o primos, no sean tan comprensivos como su papá o mamá, y no vale la pena regar como pólvora su confesión.

6.       Si tiene una pareja, no la presente enseguida. Espere contar las cosas poco a poco para que sus familiares o amigos vayan digiriendo con tranquilidad lo que usted les ha contado.
 
7.       Lo importante es que usted tenga una alta autoestima y se acepte tal como es. Si después de salir del clóset, los suyos lo insultan y rechazan, por más doloroso que sea, no tiene por qué llevarlo a una depresión enfermiza. Mantenga la cabeza erguida y ármese de valor para seguir adelante con su propia vida, buscando su propia felicidad.