Mostrando entradas con la etiqueta violencia contra las niñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violencia contra las niñas. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de septiembre de 2014

La explotación sexual y trata de personas

*Carmen es una chica de 23 años, desesperada porque no encuentra empleo desde hace un año y cansada de enviar hojas de vida. Espera una llamada de una agencia de modelaje que prometió enviarla a Europa a cambio de sus ahorros. Tiene toda la esperanza puesta en esto.

*El pequeño Kevin de tan solo 8 años tiene una ayuda económica del señor que conoció hace unos meses en la plaza de mercado. El hombre en cuestión le da unos pesos a cambio de algunas visitas que el niño le hace en su apartamento lujoso. Kevin no entiende por qué su amigo le toma fotos desnudo junto con otros niños mientras les hace “cosas” en sus cuerpos.

Estos dos ejemplos son tomados de historias reales de personas de todas las edades que son engañados y explotados con fines de esclavitud económica o sexual, aprovechando su vulnerabilidad o condición económica. Las víctimas son en su mayoría, niños, niñas, adolescentes y mujeres, aunque los hombres no están exentos de ser explotados.

La trata de personas, llamada anteriormente trata de blancas, es llamada “la esclavitud del siglo XXI”, puesto que involucra el traslado forzoso o mediante engaño de una o varias personas a lugares diferentes de su lugar de residencia, la privación total o parcial de su libertad y la explotación laboral o sexual, a cambio de poco o nada de dinero.

Este delito viene aumentando en todo el mundo y es aprovechado por bandas organizadas en las comunidades pobres o que viven migraciones importantes por los conflictos armados. Según cifras de la ONU,  en 137 países se ha explotado a víctimas de por lo menos 127 estados, y en más de 20 países, especialmente de Europa, el Oriente Medio, Asia Central y África, se han encontrado víctimas provenientes de Asia Oriental.

En Europa, unas 140.000 mujeres son explotadas sexualmente, y una de cada siete trabajadoras sexuales ha sido esclavizada en la prostitución a costa de su libertad y dignidad. La Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen (UNOCD) revela que una de cada cinco víctimas de la trata de personas son niños, y las mujeres equivalen a dos tercios de estas víctimas.

Colombia es uno de los países con el mayor número de mujeres y niñas que son trasladadas a América Latina, el Caribe, Norteamérica, Europa Occidental, Asia y Medio Oriente, con el fin de explotarlas sexualmente. El Informe publicado por la Oficina de Vigilancia y Lucha contra la Trata de Personas del Departamento de Estado de Estados Unidos (2010), describe al matrimonio forzado, la servidumbre doméstica involuntaria y la mendicidad como factores de riesgo en la trata de personas; mientras tanto muchos menores son obligados a trabajar en minas, canteras o a pedir limosna en las calles.

El turismo sexual infantil y el reclutamiento forzado por parte de grupos armados al margen de la ley también crecen de manera alarmante en todo el mundo a pesar de los tratados y convenciones y normas diseñados para frenar este aberrante tráfico humano.

 *Nombres ficticios.

Fuentes:  http://www.unodc.org/toc/es/crimes/human-trafficking.html

www.mininterior.gov.co/mision/direccion-de-gobierno-y-gestion-territorial/grupo-de-lucha-contra-la-trata-de-personas

martes, 12 de agosto de 2014

¡Ojo! reconoce otras formas de Violencia

Cuando se celebraba hace poco el Día Mundial del Orgasmo Femenino,  se hacía público un documental que relata las confesiones desgarradoras de varias niñas que fueron obligadas a casarse en países africanos. Aterradora la cifra de 60 millones de pequeñitas entre 7 y 17 años que son golpeadas, violadas y mutiladas, por resistirse al casamiento con hombres mayores que pueden ser sus abuelos.

El contraste de la vida de las mujeres en todo el mundo lo podemos palpar en las frías estadísticas. Pero también lo observamos, a veces con indiferencia, en las noticias que escuchamos o  en el diario vivir. A veces es evidente el rechazo que genera en todos cuando conocemos un caso de violación, pero otras situaciones de atropello a la mujer son invisibles y casi imperceptibles y entonces las damos por normales.

Mientras una mujer se enfada con otra, porque la empujó al entrar al bus atestado de gente y le grita: “ojalá te violaran, perra”, millones de compañeras de género están siendo violadas por familiares o desconocidos. O revisemos esta otra situación: en el momento en que una mamá le prohíbe a su hija adolescente tener novio y la castiga por eso, millones de menores están sufriendo horrores como torturas, mutilaciones genitales o esclavitud sexual, por el solo hecho de ser mujeres.

¿Será que las mujeres siguen desconociendo sus derechos? ¿Acaso los conceptos de hace siglos que relegaban a la mujer al papel de madre y esposa sumisa, siguen metidos en las mentes de las mujeres de este siglo, al punto de que se lo siguen creyendo? Difícil de creer pero parece que es así.

Cuando una mujer conoce un caso de maltrato femenino, no sorprende que ella afirme con contundencia: “seguro algo hizo que lo provocó”. O es posible que se escuche esta frase digna de nuestras abuelas pero inaceptable para nuestra época: “el hombre tiene derecho a varias mujeres porque es hombre”. ¡Por Dios! ¿Es que los derechos se hicieron solo para ellos? ¿Y ellas qué?

Si algunas mujeres que se preparan en las facultades de Derecho y se convierten en jueces o magistradas, no conciben el derecho a abortar o no atienden con diligencia a una mujer golpeada, ¿qué podemos esperar de aquella multitud femenina que no ha entrado a un claustro educativo y nunca ha oído hablar de derechos humanos? Médicas, ingenieras, periodistas, obreras, profesoras o amas de casa, continuan atropellando los propios derechos que tienen las mujeres como personas.

Reflexionar sobre la situación de las mujeres es el primer paso para hacer conciencia de que ellas son las primeras que tienen que romper con viejas y falsas ideas que han hecho creer que las mujeres son inferiores, vulnerables y obedientes. Atreverse al cambio es el desafío que hay que asumir todos los días.

* Si quieres ver el video enlaza con: http://www.abc.es/internacional/20140529/abci-ninas-obligadas-casarse-201405291658.html

martes, 15 de octubre de 2013

Las niñas, doblemente discriminadas

Mafalda y Malala son dos niñas, una en caricatura y la otra en la vida real, que han roto con los estereotipos de personitas dulces, sumisas y pasivas, tales como han sido educadas las mujeres.

Mafalda la irreverente y contestataria, ultrafeminista, y la joven paquistaní Malala Yousafzai, baleada por unos talibanes debido a su lucha para que las niñas tengan derecho de ir a la escuela. Dos símbolos de que las niñas pueden y tienen derecho a ser educadas y respetadas en su integridad y autonomía.


La ONU invita a celebrar el 11 el Día de la Niña, con el fin de visibilizar la problemática enorme que tienen las niñas en el mundo, discriminadas y sometidas desde que son pequeñas, en razón a su edad y género.

Cada tres segundos una niña es obligada a casarse, 75 millones no van al colegio y 64 por ciento de los casos de VIH-Sida en el mundo se da en jóvenes entre 15 y 24 años. Estas cifras impresionantes revelan la triste situación de millones de niñas en el mundo.

En los países en desarrollo, el 90 por ciento de los niños nacen de adolescentes entre 15 y 19 años de edad, y las complicaciones relacionadas con el parto son la causa principal de muerte en menores de este grupo de edad.

Las niñas con niveles bajos de educación tienen más probabilidad de ser casadas y tener hijos, que aquellas que tienen educación secundaria.

La OMS calcula que existen 140 millones de mujeres y niñas que han sido objeto de mutilación de sus genitales, y la mayoría han ocurrido en niñas a partir de los 10 años de edad. La ablación genital se considera una violación de los derechos humanos más execrables, a pesar de que esté sustentada en costumbres milenarias.

Para ensombrecer más el presente y futuro de nuestras niñas, ellas no están seguras ni en sus casas. La violencia intrafamiliar, el abuso sexual, la pornografía infantil, la trata de personas y la esclavitud o prostitución forzada, son lunares negros que manchan la inocencia de nuestras niñas, sin distingos de clases sociales. Sólo este año, Medicina Legal de Colombia revela la escalofriante cifra de 11.333 niños abusados sexualmente, correspondiendo la mayoría de víctimas a niñas entre los 5 y 17 años de edad.

Concientizarnos acerca de la situación de inequidad de las niñas, empezando por la de nuestros hogares, es poner el dedo en la llaga y emprender programas y acciones para que esta sociedad realmente sea justa y respetuosa de los derechos de todos y todas.