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martes, 15 de octubre de 2013

Las niñas, doblemente discriminadas

Mafalda y Malala son dos niñas, una en caricatura y la otra en la vida real, que han roto con los estereotipos de personitas dulces, sumisas y pasivas, tales como han sido educadas las mujeres.

Mafalda la irreverente y contestataria, ultrafeminista, y la joven paquistaní Malala Yousafzai, baleada por unos talibanes debido a su lucha para que las niñas tengan derecho de ir a la escuela. Dos símbolos de que las niñas pueden y tienen derecho a ser educadas y respetadas en su integridad y autonomía.


La ONU invita a celebrar el 11 el Día de la Niña, con el fin de visibilizar la problemática enorme que tienen las niñas en el mundo, discriminadas y sometidas desde que son pequeñas, en razón a su edad y género.

Cada tres segundos una niña es obligada a casarse, 75 millones no van al colegio y 64 por ciento de los casos de VIH-Sida en el mundo se da en jóvenes entre 15 y 24 años. Estas cifras impresionantes revelan la triste situación de millones de niñas en el mundo.

En los países en desarrollo, el 90 por ciento de los niños nacen de adolescentes entre 15 y 19 años de edad, y las complicaciones relacionadas con el parto son la causa principal de muerte en menores de este grupo de edad.

Las niñas con niveles bajos de educación tienen más probabilidad de ser casadas y tener hijos, que aquellas que tienen educación secundaria.

La OMS calcula que existen 140 millones de mujeres y niñas que han sido objeto de mutilación de sus genitales, y la mayoría han ocurrido en niñas a partir de los 10 años de edad. La ablación genital se considera una violación de los derechos humanos más execrables, a pesar de que esté sustentada en costumbres milenarias.

Para ensombrecer más el presente y futuro de nuestras niñas, ellas no están seguras ni en sus casas. La violencia intrafamiliar, el abuso sexual, la pornografía infantil, la trata de personas y la esclavitud o prostitución forzada, son lunares negros que manchan la inocencia de nuestras niñas, sin distingos de clases sociales. Sólo este año, Medicina Legal de Colombia revela la escalofriante cifra de 11.333 niños abusados sexualmente, correspondiendo la mayoría de víctimas a niñas entre los 5 y 17 años de edad.

Concientizarnos acerca de la situación de inequidad de las niñas, empezando por la de nuestros hogares, es poner el dedo en la llaga y emprender programas y acciones para que esta sociedad realmente sea justa y respetuosa de los derechos de todos y todas.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Maltratadores y maltratadas

Imagínese en este instante que está rodeado por cinco mujeres de su familia (mamá, abuela, tía, hermana, hija, prima, novia o esposa); ahora suponga que le cuentan que dos de esas mujeres son maltratadas por un hombre.
 

 ¿Cómo se sentiría usted? ¿Qué reacción tendría? ¿Reaccionaría igual si el hombre que ha insultado, pellizcado, golpeado o violado a esas mujeres ha sido usted?
 

La Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Profamilia (ENDS, 2010) reporta la cifra vergonzosa de un 37 por ciento de mujeres que admitieron ser víctimas de maltrato por parte de su pareja, incluyendo el ex-novio o ex-esposo, con conductas que van desde el zarandeo, golpes con la mano o con algún objeto, amenazas con armas o intento de homicidio.
 

El 65 por ciento de las colombianas encuestadas reconocieron que sus parejas las controlan de diversas formas, como obligarla a decir adónde va, ignorarla, acusarla de infidelidad, prohibirle las visitas de amigos o familiares, humillarla en público y en privado, amenazarla con quitarle los hijos o con el apoyo económico.
 

Uno puede pensar que la violencia contra las mujeres se da hacia las  adultas y en los estratos más pobres. Pero no es así: el informe Forensis de Medicina Legal afirma que las niñas entre 10 y 14 años también son maltratadas por su pareja.
 

Los novios, por ejemplo, tratan de controlar a sus chicas con jalones de pelo o empujones sutiles, casi imperceptibles, con  celos porque se tiene un imaginario donde los celos son igual al amor puro y verdadero, con las  prohibiciones de contacto con sus amigos, o sencillamente ingresando a sus redes sociales y correos electrónicos con el pretexto de que deben fortalecer la confianza. Desde este momento empieza la escalada de violencia hacia la mujer.
 

¿Quiénes pueden ser maltratadores?
 

Primero debemos decir que no existe un perfil único que los identifique pero …
 

• El maltratador tiende a ser susceptible ante cualquier detalle que le contraríe. Por ejemplo: el hombre que se enfada con su mujer porque, al llegar tarde en la noche a su casa, encuentra que la comida está fría y ella le dice que seguro no la calentó suficiente porque está cansada y con sueño. Este hombre se irrita, no atiende excusas y busca aumentar la rabia con críticas, amenazas o golpes.
 

• Controla poco sus impulsos, impulsos que se agravan cuando están borrachos, drogados o, incluso, muy estresados. Por lo general, se han comportado así desde su infancia y han tenido relaciones conflictivas con sus padres, hermanos y parejas anteriores.
 

• Puede mostrarse como seguro, confiado y con una sonrisa arrolladora pero, en el fondo, son desconfiados, con una pobre autoestima y poco autocontrol.
 

• Suelen depender emocionalmente de su pareja.
 

• Suelen ser celosos.
 

• Pueden manejar sentimientos contradictorios de mucho amor hacia ella pero le muestran hostilidad al mismo tiempo; tienden a ser machistas y duros críticos de las mujeres.
 

 ¿Quiénes son las mujeres maltratadas?
 

• Pueden ser mujeres pobres y analfabetas o altas ejecutivas o intelectuales, con una baja autoestima y poca valoración de sí mismas. Creen que son las culpables del maltrato al que son sometidas y buscan cientos de maneras de agradar al victimario con la esperanza de que cese la violencia.
 

• Tienen miedo a la soledad
 

• Tienen un falso concepto de pareja y arman un castillo de fantasías.
 

• Pueden sufrir el Síndrome de la mujer maltratada en el que ella suspende todo juicio crítico al agresor y a ella misma para adaptarse a la violencia y preservar su identidad sicológica. Esta situación paradójica explicaría el por qué defienden al maltratador e incluso lo sacan de la cárcel en contravía de los consejos que le brindan sus familiares y las autoridades.
 
 
 La única forma de acabar con la violencia hacia las niñas, adolescentes y adultas es decir ¡No más! Pero no es tan fácil esta tarea porque influyen varios elementos que desencadenan y perpetúan el ciclo de maltrato. Si los conocemos e identificamos estamos contribuyendo en algo a erradicar este delito que acaba la salud y vida de millones de mujeres en el mundo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

La violencia Intrafamiliar muchas veces suele ser imperceptible

La violencia intrafamiliar se comprende menos que otro tipo de violencia ya que en la primera es alguien conocido que maltrata, hiere e incluso, mata a otra persona que dice amar. Es el esposo, el ex-marido, el novio o novia, el papá o mamá, el hermano mayor, el tío o abuela, es finalmente esa persona que llega a lastimar sicológica, física, sexual o económicamente sin importarle las secuelas que le dejará a su víctima.


Hoy vamos a destacar algunos elementos, a veces imperceptibles, que forman una especie de caldo de cultivo para el abuso y maltrato domésticos. Hoy los llamamos  ingredientes porque, poco a poco, van amasando el plato principal de la violencia que mata el alma y la vida de millones de personas.

Ingredientes para amasar la violencia en tu familia


• El adulto que acostumbra emborracharse o consumir drogas y que llega a casa a gritar y exigir que le atiendan porque es quien lleva la plata a su casa. Esta persona, por lo general el hombre, encuentra una madre o pareja sumisas que le temen y evitan a toda costa agravar la rabia y patanería del victimario.


• El novio que “acostumbró” a su pareja a no mirar ni saludar a sus amigos, a vestirse como sólo a él le gusta, a pedirle permiso para salir incluso a visitar a su familia y a abandonar su trabajo o estudios. Al comienzo él le insinuaba las restricciones pero, gradualmente, fue haciéndose más exigente y se encargaba de recordarle sus prohibiciones con mechoneadas de cabello, pellizcos sutiles o amenazas de dejarla.


• La familia donde las niñas son obligadas desde pequeñitas a atender a “los hombres de la casa”, incluyendo a los tíos y cuñados. Muchas de estas niñas y adolescentes tienen que dejar de ir a sus colegios porque deben cuidar a sus hermanitos o abuelos mientras los hombres van a estudiar o trabajar. Lastimosamente, las mamás siguen pegadas a estos estereotipos de género que impiden a sus hijas educarse y emanciparse.


• La falta de amor y diálogo en los hogares, que afecta especialmente a los menores. Niños, niñas y jóvenes que no son escuchados por sus padres, que permanecen solos o son abandonados y que se sienten amados por sus amigos o por extraños. Además, existe una cantidad inmensa de pequeños violentados sexualmente que se sienten desprotegidos por sus padres negligentes o cómplices ante un abuso que es casi visible.


• Las actitudes machistas en las familias, transmitidas en especial por las madres, que colocan a los hombres en el papel de “jefes de hogar” y con dominio sobre el resto de la familia. Algunos  conceptos religiosos o culturales perpetúan la creencia de que las mujeres tienen derecho a opinar pero la decisión final en sus casas le corresponde al hombre; este machismo facilita enormemente el abuso del poder y coarta la libertad y dignidad de los demás miembros de las familias.

Los invitamos a revisar si estos ingredientes amasadores de violencia están presentes en tu familia para que, a tiempo, se detenga un fenómeno triste y lesivo para la vida de las personas. !No más violencia en los hogares!.

Más información en www.profamilia.org.co o escribe al correo tusexologa@profamilia.org.co