lunes, 2 de diciembre de 2013

El VIH y los adolescentes

Con motivo del Día Mundial contra el Sida, la ONU alertó al mundo sobre el alarmante número de adolescentes (10 a 19 años) que viven con el VIH. Hablar de dos millones de jovencitos infectados que acaban de salir de la infancia es preocupante; más aún, cuando es conocido que un gran número de adolescentes afectados no recibe un tratamiento adecuado.


De 2001 a 2012, se incrementó en un 40 por ciento, el número de adolescentes con VIH, y se pasó de 1.5 millones de infectados a 2.1 millones. El número de muertes por VIH se triplicó en esta misma población, pasando de 38 mil a 107 mil, en el mismo período de tiempo. Esta situación contrasta con el descenso generalizado de muertes por VIH en los últimos 30 años, según cifras de la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Entre las explicaciones que dan los especialistas sobre el aumento de adolescentes con VIH, se citan aquellos niños infectados hace una década y que ahora son adolescentes, las presiones sociales y emocionales de los chicosb y la falta de servicios médicos especializados en la adolescencia.

Los jóvenes con VIH, según la opinión de Craig McClure, jefe de los programas de VIH del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), “sufren muchas barreras, como leyes discriminatorias, desigualdad y estigmatización que les impiden acceder a los servicios médicos básicos para detectar, prevenir y tratar el VIH”.

Por primera vez, la OMS publicó una directriz para la atención de adolescentes con VIH, y entre ellas, recomienda a los gobiernos reformar las leyes que obliguen a los jóvenes a requerir el permiso de sus padres para hacerse la prueba de VIH.

Vale la pena recordar aquellos comportamientos o afecciones que incrementan el riesgo de que una persona contraiga el VIH:

  • Practicar coito vaginal o anal sin protección
  • Compartir agujas o jeringas contaminadas, soluciones de droga u otro material para consumir drogas inyectables.
  • Practicar sexo oral sin protección
  • Recibir inyecciones o transfusiones sanguíneas sin garantías de seguridad o ser objeto de procedimientos médicos que involucren el corte o perforación con instrumental no esterilizado (tatuajes, ni piercing).
  • Pincharse accidentalmente con agujas infectadas.
  • Padecer alguna infección de transmisión sexual.


Profamilia Joven viene trabajando desde hace mucho tiempo, en la atención amigable de adolescentes, con un enfoque especializado y confidencial, independiente de la atención a los adultos, y convencida de que la educación sexual debe ir de la mano con los servicios de salud sexual y reproductiva.

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