Es verdad que “Los varones no lloran, que eso es un tema de mujeres?” Qué tan cierto es que los “Los pollitos son para que los cuide la gallina” (en referencia al cuidado de los hijos por parte exclusiva de la mamá).No se sabe desde cuándo a los hombres se les negó la posibilidad de expresar abiertamente sus emociones y sentimientos haciéndoles creer que la masculinidad debe estar ligada a la rudeza y la violencia. Se cree que factores sociológicos, antropológicos, culturales y religiosos, se unieron para que la humanidad construyera un modelo de hombre duro e insensible en contraposición a la mujer tierna y débil.
Gracias a los conceptos modernos que han propuesto nuevos modelos de masculinidad, la ternura se ha ido apoderando de los corazones y gestos de nuestros hombres. Si le preguntamos a los jóvenes, por ejemplo, muchos opinan que el llorar o cargar a un bebé, no les disminuye su hombría.
¿Qué argumenta un hombre para negarse a ser tierno con sus hijos, su esposa o sus padres?
Veamos algunas razones declaradas por ellos mismos:
- Sería objeto de burla de los amigos
- Se la montarían y perderían su poder o prestigio
- El abrazo y la melosería son “cosas de mujeres”
- El contacto de dos hombres es sólo para los maricas
- Las muestras de cariño les crispan los nervios o los ponen de mal genio
- Si eres tierno, te ven ridículo o muestras tu lado débil
La educación machista junto con la ausencia de un padre amoroso, estilo “peluche”, que exprese abiertamente su amor y no tema abrazar o besar a sus pequeños, son quizás, las dos principales explicaciones a la falta de ternura de los hombres. Sin embargo, los mensajes de los medios, la publicidad y la música, siguen haciendo mella en la carencia afectiva masculina.
Muchas canciones modernas, por ejemplo, siguen insistiendo en mensajes de hombres insensibles que deben mostrarse como unos “machos” que soportan el dolor y el desamor en silencio o con agresividad: “no soporto que me dejes porque te amo y por eso te mato”.
Ternura es sinónimo de ser humano, independiente del género. No es menos hombre el que acaricia, el que besa o el que dice un “te quiero” de vez en cuando.