jueves, 25 de febrero de 2016

Las ventajas de la educación sexual integral



La Corte Constitucional decidió que la cátedra de educación sexual sólo se dicte en bachillerato, y no desde preescolar. Ofrecer una cátedra de educación sexual desde preescolar y primaria es lo que se llama "educación sexual integral" y existen muy buenos motivos para que la educación sexual integral haga parte de los currículos escolares.

Primero, hay que comprender que el desarrollo sexual es un proceso normal que todos experimentamos y, por tanto, tenemos derecho a información veraz y completa, para poder tomar decisiones informadas sobre nuestra sexualidad y nuestros cuerpos.

La Organización Mundial de la Salud ha comprobado que la educación sexual (no necesariamente integral) ayuda a prevenir los embarazos en adolescentes y la transmisión de infecciones de transmisión sexual (ITS), y tenemos razones para sospechar que la educación sexual integral traería beneficios adicionales, en vista de que no se enfoca en la relación sexual, sino que abarca toda la variedad de temas relativos a la sexualidad, como la autoestima, el desarrollo de la identidad propia, los roles de género y aprender a expresar los deseos y los límites —qué les gusta y qué no están dispuestos a hacer—.

La educación sexual integral empieza desde los cuatro años de edad y abarca una serie de conocimientos que se le van transmitiendo a los estudiantes dependiendo de su edad y el curso en el que se encuentren.

¿Qué se ve en una clase de educación sexual en preescolar?

Se tienen conversaciones abiertas y honestas sobre el amor y las relaciones románticas, explicándole a los niños que no tienen por qué hacer nada con lo que se sientan incómodos.

¿Qué se ve en una clase de educación sexual en primaria?

Se manejan temas como el amor, qué hacer y qué no hacer si se está enamorado, qué hacer y qué no hacer en una cita, diversidad sexual —o sea, inculcar el respeto por todas las preferencias sexuales— y asertividad sexual —sentar las bases para que los estudiantes desarrollen las habilidades para protegerse contra la coerción, la intimidación y el abuso sexual—.



Muchas personas se oponen a cualquier tipo de educación sexual porque creen que precipitaría el inicio de las relaciones sexuales; sin embargo, esto no es cierto: la educación sexual no precipita el inicio de las relaciones sexuales —de hecho, en ocasiones lo retrasa—. Esto se explica porque al recibir una educación sexual integral los jóvenes prefieren esperar para que su primera experiencia sexual sea divertida y algo que realmente quieren que ocurra.

En los países donde se ha implementado la educación sexual integral se ha encontrado un incremento en el uso de anticonceptivos en la primera relación sexual, lo que se traduce en menos ITS y embarazos no deseados.

Un reporte de la Organización de Naciones Unidas (ONU) encontró que la educación sexual integral permite que los jóvenes "exploren sus actitudes y valores, y practiquen la toma de decisiones y otras habilidades de la vida para hacer elecciones informadas sobre sus vidas sexuales".

Por todos estos motivos, resulta deseable que todos los currículos escolares cuenten con un programa de educación sexual integral, ya que esta resulta en ciudadanos empoderados de sus derechos sexuales y reproductivos.

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