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jueves, 25 de septiembre de 2014

Embarazo adolescente: cinco estrategias preventivas para padres

Esta semana se desarrolla en Bogotá la llamada Semana Andina de la Prevención de Embarazos en Adolescentes, por los Ministerios de Educación, de Salud y de la Protección Social, el ICBF y otras entidades más, las actividades que se van a desarrollar durante estos días serán la antesala al Día Nacional de la Prevención del Embarazo Adolescente que se celebra este viernes 26 de septiembre.

No deja de ser preocupante que niñas de 11 años ya estén teniendo bebés como viene ocurriendo entre los wayúu del departamento de la Guajira. O que una de cada cinco niñas de 17 años ha estado embarazada alguna vez, y una de cada tres a los 19 años, según la encuesta ENDS 2010 de Profamilia.
Ver: http://www.profamilia.org.co/encuestas/Profamilia/Profamilia/

Cada día las ciudades colombianas o las zonas rurales ven crecer a muchas de sus adolescentes con niños en brazos a cambio de sus muñecos, o se conocen datos que revelan que un alto porcentaje de menores de 14 años que han estado embarazadas, sus parejos son hombres adultos. Esta situación no deja de encender las alarmas de una socied
ad que sigue considerando a las niñas como personas asexuadas, o que muchas de ellas son abusadas en sus propios hogares mientras que en otras familias no existe una mínima educación sexual .

Entidades privadas como Profamilia vienen ofreciendo desde hace varias décadas diversos programas dirigidos a los jóvenes para que aprendan a construir su sexualidad libre y responsablemente. Pero los papás y mamás siguen atascados entre callarse y “no tentarlos” con temas de sexo por un lado, o hablarles abiertamente sin tapujos.

¿Qué pueden hacer los padres de familia para prevenir embarazos adolescentes?

1.       El diálogo, la confianza y una buena comunicación son las bases para que un hogar construya una sexualidad sana en todos sus miembros. Un niño o niña que saben que sus padres les ayudan a resolver sus inquietudes en temas “escabrosos” como los sexuales, serán adolescentes que seguirán confiando en esos adultos para entender los cambios propios de la vida.

2.       La educación sexual enfocada en el No, en el castigo o la represión, han demostrado que obliga a los adolescentes a esconder o mentir en lo que concierne a sus amigos, sus relaciones amorosas y su vida en general. El miedo conduce a tener conductas de riesgo y un ejemplo real de ello es que las chicas esconden las píldoras anticonceptivas para que sus padres no sepan que tienen una vida sexual activa, y esto las hace olvidarse de tomarlas con regularidad facilitando un embarazo.

3.       Un niño o adolescente necesita sentirse amado y atendido. Las ocupaciones diarias hacen que les dediquemos poco tiempo a los hijos o que deleguemos la función de padres a los abuelos o empleadas. Los padres “modernos” no sacan el ratico para conversar con sus hijos, escuchar su música o conocer a sus amigos. Muchas veces, ni siquiera saben que su hija tenía novio y solo se enteran cuando ella les cuenta que está esperando un bebé.

4.       Si dedicamos tiempo a nuestros menores podremos entonces conocer sus tristezas y preocupaciones para poder apoyarlos a tiempo. Sé su amigo sin perder la autoridad que tienes como padre o madre. En la adolescencia, los chicos necesitan unos límites claros y reglas precisas para fortalecer su madurez, pero simultáneamente requieren amor, comprensión y más amor.

5.       Los adolescentes son sujetos de derecho, es decir, que tienen todo el derecho a expresar su sexualidad mediante los amigos, las salidas en grupo y la vida en pareja. Encerrarlos, golpearlos o chantajearlos son conductas dañinas que atentan contra su libertad y autonomía. Habla, escucha, negocia con ellos y enséñales a tomar decisiones asertivas basado en el respeto y el cariño; estas son las mejores herramientas para evitar que un embarazo los conviertan en adultos a la fuerza.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Embarazos adolescentes: ¿juego de niñas?

26 de septiembre día de la prevención del embarazo adolescente
 
*Emma es una bachiller de 17 años que acaba de ingresar a las filas de los jóvenes que no tienen dinero para entrar a la universidad ni consiguen trabajo porque les exigen tener experiencia.
 

Su madre falleció en un accidente de tránsito cuando Emma era pequeña y nunca conoció a su padre. Una tía materna se encargó de la crianza de ella y su hermana mayor pero no tiene buena relación con su tía-mamá porque es maltratadora y todo el tiempo reniega de su situación económica culpando a sus sobrinas de su pobreza.
 

Hace dos semanas Emma se enteró de que estaba embarazada y se encuentra muy angustiada porque sabe que su tía la echará a la calle si conoce su situación. Su novio de tres años, compañero de colegio y sin poder capacitarse como ella,  le dice que no entiende lo que sucedió porque siempre usó condón y es tan pobre como ella.
 

 Esta historia real forma parte del 17 por ciento de adolescentes colombianas, entre los 15 y 19 años, que están embarazadas o ya lo han estado. Si Emma decide tener su bebé aumentaría el 14 por ciento  de madres adolescentes que hay en nuestro país, agravando aún más un problema de salud pública que preocupa a las autoridades y entes de salud públicos y privados.
 

 ¿Cuáles son los factores que contribuyen al embarazo adolescente?
 
 
Tradicionalmente se ha hablado de la edad temprana de inicio de las relaciones sexuales de los adolescentes, del desarrollo físico precoz de las niñas, de la globalización y acceso de los jóvenes a diversos estilos de vida, a la mayor libertad en la adolescencia y, finalmente, a la influencia de la publicidad y medios de comunicación que hacen ver el sexo como algo divertido y sin mayores consecuencias.
 
 
 Sin embargo, no podemos pecar de simplistas y quedarnos ahí. La situación económica de nuestro país que obliga a las menores a ingresar desde niñas al mercado laboral, así como fenómenos de violencia como los desplazamientos forzados y el maltrato intrafamiliar, empujan a las adolescentes a abandonar la escuela, adoptar comportamientos de adultas que cuidan de sus hermanos menores y a abandonar temprano sus hogares por el abuso sexual al que son sometidas.
Aunque las ciudades grandes como Bogotá, Medellín y Cali, presentan índices altos de embarazos adolescentes, las comunidades pequeñas son proporcionalmente preocupantes; dentro de estas, las poblaciones afrodescendientes, rurales o indígenas también revelan cifras altas de gestaciones tempranas.
 

 Según la Encuesta Nacional de Demografía (2010), el 64 por ciento de adolescentes que esperaban bebé o ya lo habían tenido, no lo habían deseado. Estos datos alarmantes hablan de jóvenes que quizás conozcan los métodos de planificación pero no tienen fácil acceso a los servicios de salud o tienen temor de ser cuestionadas por el personal que los atiende.
 

Además, si las adolescentes no tienen opciones de estudio o trabajo digno, sus condiciones de extrema pobreza, de maltrato y de condiciones de vida indignas les hará cada vez más difícil vislumbrar un proyecto de vida responsable y lleno de esperanza.
 
 
El fenómeno del embarazo adolescente es complejo y multifactorial de manera que todo análisis que se haga debe ser bienvenido para que todos sin igual, desde lo estatal o privado,  diseñemos y concretemos  nuevas políticas que lleguen a reducir el porcentaje de niñas que aprenden a ser mamás a la fuerza, sin posibilidades reales de progreso y bienestar personales.
 

*Nombre ficticio
Ingresa para mayor información a www.profamiliajoven.org.co